Carta de Navidad

La Navidad es el tiempo cuando los sentimientos afloran y nos pintan imágenes plenas de amor, solidaridad, concordia…etc, valores muy importantes para la convivencia.
Es en este rancio 2011 que nos deja marcado por la crisis, precisamente lleno de todo lo peor y careciendo precisamente de valores. Los grandes almacenes se afanan en ser los primeros en llenar sus estantes con tentadores regalos y una enorme variedad de turrones, dulces y comidas que se empeñan en denominar “tradicionales”. Los juguetes, esa parte tan importante para la formación de seres humanos, también son cosa de comercios y grandes almacenes que hipnotizan la imaginación de los niños y chantajean el bolsillo de los incautos padres que se sienten culpables por conceder poco tiempo a sus hijos y compran su cariño con esa multitud de cacharros que terminarán apilados en el trastero sin haber sido utilizados más que en un par de ocasiones ¡como mucho! Es también cuando el niño que llevamos dentro aflora en estas fechas de la hipocresía navideña, cuando todo el mundo se reúne, ríe, canta, se divierte y come por simple gula, no piensan en quienes no tienen un pedazo de pan que llevarse a la boca o un puto euro para pagar la hipoteca con la casa embargada,ni en prestar un hombro amigo a quien necesite apoyarse en él.

Las familias, salvo en raras excepciones, pocas veces se reúnen con verdadera armonía. Lo hacen para fingir un cariño que raramente existe, o para intercambiar absurdos regalos que en la mayoría de los casos ni gustan a quien los hace ni agradan a quien los recibe.


Unos días en los que nos ponemos hasta el culo, mientras nos bombardean con mensajes de solidaridad para pellizcarnos el corazón con las desgracias ajenas que parecen desaparecer el día 7 de Enero, esos deseos de felicidad al coleguilla de turno que se quedan en simples palabras vacías de sinceridad en cuanto se apagan las luces navideñas.

la actitud hipócrita de la gente es detestable, es más me parto el culo cuando veo a los grandes enemigos dándose el beso de judas con su copa en la mano rebalsando de cava, y la verdad ya me aburre de ver a la gente abrazándose y hasta hago cávalas de cual es el mejor actor entre todos y cual no sabe fingir bien, pero me toca los huevos. No voy a cambiar de la noche ala mañana poniendo mi careta de “estoy feliz” para que la gente me aprecie, pues no lo creo necesario, como todo el mundo hay gente que me detesta, pero también gente que me aprecia así que no tengo la necesidad de fingir.
Seré y soy igual con o sin navidad en todo el año. Si me nace comprarle algo a un querido amigo lo hago y si no no lo hago, con o sin Navidad. El control de nuestras vidas lo llevamos nosotros y no este tipo de tontos eventos.
Sin embargo cuando alguien se siente solo y triste, echa en falta las pequeñas cosas a las que nunca le dio importancia. La Navidad es precisamente eso, echar en falta personas y situaciones que nunca regresarán, porque de tanto escuchar a todas horas lo bonita que es, se agranda la soledad de quienes no tienen nada, ni esperan llenar su mesa esos días de supuesta alegría, unión, armonía y buenos deseos, pero cuando ya eres consciente de los huecos que van quedando y que jamás serán llenados, la Navidad obviamente no deja de ser una época comercial que beneficia a muchos y “arruina” a demasiados.Ahora mi Navidad es diferente. Intento vivirla cada uno de los días del año, sin dejarme influenciar por absurdas tradiciones, creencias y chantajes emocionales.Disfruto de cada momento como si fuera el último y procuro que mi familia y amigos sean felices sin necesidad de arruinarme para que otros se enriquezcan y regalo a los míos cuando me da la gana en cualquier día del año.Feliz Navidad!

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